¿Nueva normalidad o normalidad flexible?


Por Natalia Di Gifico   |  

March 18, 2021   |  

Nube, Transformacion Digital, Trabajo Colaborativo, Espacio de trabajo   |  

“Susceptible de cambios o variaciones según las circunstancias o necesidades”

La tercera acepción que da el diccionario de la Real Academia Española para la palabra “flexible” no solo define el término, sino que de cierta manera describe lo que todos, en mayor o menor medida, vivimos en 2020. Los abruptos y disruptivos cambios vividos desde que la pandemia se colocó en el centro del escenario dejaron una lección aprendida: la rigidez ya no tiene lugar en el mundo de los negocios. 

En términos tecnológicos, la nube se consolida como la base para alcanzar la agilidad. Las infraestructuras propias nunca comprendieron la dinámica real de los negocios: podían quedar muy chicas en las épocas de vacas gordas -y obligaban en consecuencia a inversiones enormes para ajustar al tamaño adecuado- y el poder de computación, conectividad y almacenamiento sobraba por todos lados cuando el viento soplaba en contra.

¿Qué ocurre hoy?

Tal como cuando pasamos por una habitación vacía con las luces encendidas y nos basta apretar un botón para resolver el problema, las empresas cuentan con herramientas de gestión que les permiten contratar más capacidad cuando falta o dar de baja a la excedente con apenas un par de clics, sin complicaciones ni fricciones. Y, por supuesto, sin costos fijos que generen una presión adicional en períodos turbulentos. Se paga por lo que se usa, no por lo que se tiene.

En términos culturales, la flexibilidad empresaria debe abarcar todos los campos: quedó demostrado que no sirve atarse no solo a un producto o servicio -las prioridades de compra se vieron sacudidas por el coronavirus y, por ejemplo, bajó notablemente la venta de indumentaria al tiempo que aumentó la de elementos para hacer actividades en el hogar, como aparatos de gimnasia-, sino que nos llegó la hora de replantearnos hasta las formas de trabajo. 



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La idea de una oficina como punto de reunión de todo el equipo todos los días en un horario predeterminado parece más cerca de pasar al estante donde se conservan los casetes y los rollos de fotos que de tener un futuro.

Incluso los modelos de negocios se adaptan a la velocidad en que cambian los usos, las costumbres y los consumidores. Los deliveries de última milla y sus motos y bicicletas con cajitas cuadradas no existían hasta hace unos meses y hoy son indispensables.

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Mucho se habla de la “nueva normalidad”. Sin embargo, ese mismo nombre implica una suerte de rigidez. Porque los cambios tienden a seguir produciéndose a una gran velocidad. Por lo tanto, podemos decir que la normalidad no es nueva ni es vieja: es flexible. Para adaptarse a esta realidad, tu empresa también necesita serlo.

 

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