Los agentes inteligentes llegaron para automatizar tareas repetitivas, respaldar
decisiones con datos y liberar a las personas para tareas de máximo valor agregado.
Es que por un lado, estos sectores son el corazón operativo de las organizaciones y, por el otro, son de los más expuestos a la presión. Se necesita eficiencia, control y velocidad de respuesta y, al mismo tiempo, abundan las ineficiencias, procesos manuales inexplicables y necesidades de autorizaciones sorprendentes para pasar a una siguiente instancia.
Autónomos y supervisados
Estamos hablando de sistemas capaces de ejecutar, decidir y optimizar procesos en cualquiera de estas tres áreas de manera autónoma y supervisada. Asumen por su cuenta funciones que antes requerían intervención humana: conciliaciones, validaciones de documentación, análisis de inconsistencias, seguimiento de pagos o priorización de cobranzas.
No son simples herramientas, son colaboradores digitales que entienden el contexto, interactúan con múltiples fuentes de información y ejecutan acciones en tiempo real.
Apenas unos pocos ejemplos de cómo se pueden lograr mejoras sustanciales en la previsibilidad y el control. Los agentes pueden detectar desvíos en flujos de caja, anticipar riesgos de mora o identificar patrones de comportamiento en clientes que impacten en la liquidez.
Más trazabilidad, menos errores
Dicho en pocas palabras: las tareas repetitivas se automatizan, las decisiones se respaldan en datos y los equipos pueden enfocarse en actividades de mayor valor, como la planificación financiera o la relación con clientes. En términos de resultados, hablamos de más trazabilidad, menos errores y capacidad de escalar procesos sin incrementar costos estructurales.
No es para presionarlos, pero los clientes de Meriti que juega
🗨️ ¿Te interesa sumarte a este exclusivo grupo de empresas que están convirtiendo sus áreas de administración, finanzas y cobranzas en centros de inteligencia operativa?
Tenemos un equipo de expertos que puede ayudarte
👇